*(Un domingo de noviembre del 2010 se emite un reportaje en el programa dominical “Día D” por el canal ATV. El reporte inicia con un ¡Help! de mi parte y termina - después de despedirme por algunos meses de mis seres queridos, de mis amigos y de los conciertos- con mi internamiento en un Centro de rehabilitación. Parte de la historia; a continuación)
ANIMALES EN CAUTIVERIO (parte 1)
Éramos animales en cautiverio. Solo que nuestra especie abundaba en cualquier esquina de Lima. En cualquier casa. En cualquier oficina. En el bus. En los colegios, en las cantinas o en las cabinas.
Éramos bestias en su propio encierro. Y este cautiverio tenía la misma intención que cualquier otro. Tener asegurada nuestra reproducción. Hecho imprescindible para que cualquier centro de rehabilitación continúe su ciclo de vida. Los adictos y sus adicciones no pueden morir, de lo contrario, el negocio fracasa.
Suena simple. Suena paradójico .Suena, y resuena en mi cerebro. Se pasea por mi glándula pineal que empieza a despabilarse. Quiere salir por mi boca, pero no puede. Éramos animales en cautiverio.
Habían transcurrido tan solo 5 horas en este absurdo al que yo, cual animal acorralado, agazapado y aturdido, me había entregado. El último paso de mis temores de este camino, que inevitablemente tuve que recorrer. Algunas personas debemos discurrir, a veces, por todas las notas de la escala musical para llegar a la octava siguiente. (N.d R.- Se sugiere no intentar esto en casa)
Han transcurrido 5 horas y ya había visto bastante. Ya había sido desnudado –para revisar, minuciosamente, si no “portaba armas”-; ya me habían administrado mi Topictal de la mañana – medicamento para casos de epilepsia que ayuda a reducir el síndrome de abstinencia- ; ya había pasado mi charola carcelera y había descubierto también - al preguntar el porqué un joven de 18 años le daba de comer en la boca a un anciano de sesentaitantos y a su vez éste, con la mano temblorosa, intentaba en vano no derramar el agua del vaso que ponía en la boca del muchacho – que era transparente,¿..? . Si, yo era transparente en ese pequeño sistema que jerarquizaba con colores a sus miembros .Amarillos, los unos…verdes los otros… azules los que estaban a punto de salir. Por lo tanto yo que había ingresado recién, no tenía color y eso me impedía hablar con cualquiera. Era transparente. Solo me estaba permitido preguntar a los enfermeros y operadores. Ellos me indicaron que lo que yo había presenciado, era tan solo un castigo.
Ya había visto al mismo pobre viejo, además, pedir permiso para defecar (si, así se pedía), y hacerlo con la puerta abierta. Hay que evitar cualquier locura. Intento de suicidio que le dicen.
Ya los había visto a todos caminar y balbucear con ese aire de lobotomizados.
Y ahora, era hora de.......
-¡¡¡ Deporteeeeeee!!!!!!!
-La voz de Juan, uno de los operadores, arrancó del limbo a mis casi babeantes colegas ,que trataban de reconocer sus zapatillas del costal que acababan de sacar del cuarto de los objetos requisados . Solo se podía caminar con sandalias, chancletas, croks. Cualquier pasador podía servir como instrumento de ahorcamiento. Si es que no te los engullías como spaghetti para intentar la salida de emergencia.
Ya todos con la indumentaria pichanguera... perdón, deportiva, se alinearon para definir la formación.
- A ver ¡¡ Chiclayano, Sakura, Lando, Balestra y “Poquito” !!! ¡Conmigo ¡!...
El hermano Juan, como llamaban a aquel operador, escogió su scratch ideal, mientras realizaba ridículos movimientos de calentamiento.
El turno era de otro operador. Rostro ladino y vivo de vivos.
- Ya ...¡¡¡Peñaloza , Gordo , Bandini , Alberto ,y tú ,el nuevo ¿Zan… que ?
- Sanguinetti.
-Ya …Zanginete a la cancha.
Me ubiqué con la serenidad de saber que jugaría con los coleguitas que en su estado, casi mongólico, compensarían mis fatales conocimientos del llamado deporte rey y el estado físico ruinoso en el que había llegado al centro de marras.
De pronto, la redonda empieza a rodar y una estampida de hiperactividad contenida, de frustración y barbarie, remece la cancha de fulbito. Los zombies eran ahora Oliver y los Supercampeones, eran los personajes de Kung-fu Soccer, y parecía, buscaban estimular de alguna manera sus centros de excitación. El sistema nervioso central. Saborear la adrenalina.
Y me bailaban como a entenado mientras… -Peñaloza,,.. Peñaloza lleva por la izquierda y se la pasa de taquito al Gordo ,la para ‘e pechito (con la panza) y se la juega corto a Zanginete que patea…nooo….al aire ,, seññoooores!! La bola la tiene el equipo del hermano Juan,, el chino Sakura ,que cabrea a Bandini , Sakura ..Sakura que enfila como un demonio al arco rival se la centra a “Poquito”,,poquito, poquiiiiiiito que revienta con un taponazo y la de cuero que se eleva varios metros , supera el muro del local, el alambrado y los fierros en punta y va directo a…….a ..a….La caalleeee……..
“Poquito”,era el apelativo de un adicto ,sordomudo ,que parecía ser más noble que una lechuga , y que solo repetía, dicen, en su inentendible lenguaje cuando le encontraron, al momento de intervenirlo, una bolsita de coca :” o.oo…o..lo..,,poo…quii….po..quii..tooo,, u..u..u.un po…poqui..to ” Nunca supieron si quería atenuar la culpa o meterse su ultimo poquito.
Ahora Poquito veía aterrorizado, como, poquito a poco, la pelota cruzaba la linea. Y tras los gruesos lentes que sujetaba con una banda de hule en su cabezota, pude ver sus ojos vidriosos observando la trayectoria. Imaginándose el momento en el que el balón tocaría el asfalto y rebotaría libre por la calle. Imaginándose a el mismo raspando esa calle que no veía desde hace ocho meses y medio. Esa calle que solo escuchaba tras los muros.
-Y,,y,,yoo,,yo……po,,ppo,,,qui,,too – Se excusó el inmenso camarada .
Mientras Poquito se hundía en sus culpas y se imaginaba como la pelota, yo solamente veía una gran sonrisa dibujada en el esférico. Para mí era Wilson, el compañero de Tom Hanks en El Naufrago.
Solo han transcurrido 5 horas y casi 15 minutos y yo ya extrañaba lo que había detrás de la pared, detrás de la puerta de tres trancas y varias vueltas de llave. Y también iría a extrañar a aquel Wilson personal que acababa de conocer hace pocos minutos. Lo veía alejarse con aquella sonrisa de “ampay-me-salvo” y yo quería gritar: - Noooo…..Wilsoooooonnnn……-
Sin embargo exclamé:
- ¡¡¡Yo la traigo!!!!!
Y la misma estampida salvaje de hace un rato, se repitió, casi a tropezones, casi arrastrándome. A mí, que hacía mi mejor papel de imbécil, quietito, observando la puerta que iría a abrir uno de los enfermeros.
Y es que el tropel, el rebaño de búfalos, se dirigía ahora como fustigado por los rifles de unos vaqueros imaginarios, hacia la pared más alejada de la frontera. Alguno trató de jalarme hacia ella. Y simplemente yo no entendía. O quería pensar que no entendía. Pero hasta Poquito captó el mensaje y no a ciegas. A sordas. Y sin chistar.
- ¡¡Tú tambiéeen ¡!! ¡Contra la pared!!!
La voz de los operadores era el hilo que movía a estos títeres que ahora con las manos apoyadas en la pared, la cabeza bien agachada como para no ver y las piernas separadas me recordaban alguna redada en el Rímac. Ya me había sucedido pero con la policía. Allá afuera .Era idéntico solo que estos tombos estaban vestidos de celeste y no de verde. Eran la policía .Eran la SS y esto era Auschwitz .Eran los verdugos. Eran nuestros miedos. Y todo por una pelota. No pues Wilson; así no juega Perú.
- ¿Qué pasa, porque nos ponen así, que tienen estos locos?- mascullé dirigiéndome al más cercano por debajo de mis brazos.
- Normal, sólo abrirán la puerta para recoger la pelota. Así mejor porque si chequeas te van a dar ganas de salir - me dijo entre dientes alguien. Creo que fue el tal Bandini.
-¡No habla nadie ¡!! - Muteó nuestro siseo alguno de los operadores.
¿Normal, dijo Bandini? ¿Es que acaso todo esto era…Normal? Perdón, pero creo que los reporteros del programa de televisión con el que había canjeado mi historia habían equivocado ligeramente mis requerimientos. Sin embargo, les estoy sumamente agradecido, pues me dieron la oportunidad de conocer desde adentro el absurdo y fallido sistema de los centros de rehabilitación en el Perú
Y, mis requerimientos eran los de una persona que enfrentaba el temor de creer en la recaída, tratando de entregarme al encierro aunque con algunas, pocas, ideas bastante claras también.
Primero: que sea básicamente una clínica de desintoxicación, (pero si querían llamarla “de rehabilitación” no importaba). Segundo: que no sea una clínica con tendencias religiosas ni militares. Tercero y último: Voy por mi voluntad. Yo creo. Yo quiero. No tienen que obligarme, solo ayudarme. Gracias.
Y la producción del programa con toda su buena fe, buscó un centro de rehabilitación para nada barato. Con sauna, piscina y gimnasio. Imaginando obviamente que sería poseedor de un sistema terapéutico moderno y provechoso para mí. Es por eso que les estoy sumamente agradecido. (Gracias Maribel Toledo-Ocampo "ReporteraRocker")
Pero, me sigo preguntando ¿es que dijo normal Bandini? ¿Es que acaso es normal inyectar temor a las personas cuando está científicamente comprobado que este sentimiento nos envenena física y mentalmente? ¿Acaso es normal, en una clínica de desintoxicación, ser intoxicado con pastillas tranquilizantes, hasta el punto de convertirte en un estúpido? ¿Lobotomía moderna o mariconada de los enfermeros y operadores que no sabrían como reaccionar ante un motín a bordo de nuestros salvajes drugos?
Tampoco es normal que el pobre Bandini crea que todo esto es normal. Tampoco que en los centros de rehabilitación deshabiliten tu capacidad de decisión , cuando te hacen aprender de paporreta largas oraciones que no entiendes bien , ni abarrotar de estampitas y posters de Santa cachucha y San guchito el salón ,antes de enseñarte a comprender y creer con fe en tu propia determinación . Luego podrías creer en la deidad que desees. Ni es normal rapar las cabezas de todos los internos –es mentira que la razón es por higiene espiritual. Es solamente para que seas fácilmente reconocible si es que por suerte logras escapar, es como un estigma, una estrella de David – para uniformarlos. Es que acaso ¿mas pelucón, mas adicto? No bromeen trastornados.
No, no era normal que el psiquiatra me haya dicho que de 10 que ingresan, regresan 9. Que nunca dejarás de ser adicto, que es incurable. Que tienes que alejarte de cosas que podrían significar, tu vida. Que debes de huir y que no te enseñen a enfrentarlo. Que siempre necesitarás de ellos .Que tú solo, simplemente: NO PUEDES.
( continuará ).
Películas recomendadas : Atrapado sin Salida / La naranja Mecánica / .......y este capitulo de los Simpsons...
paja. fácil sacas un libro, de esos que se venden y, sobre todo, se leen
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