Buscar este blog

lunes, 31 de enero de 2011

Animales en cautiverio II (Apostando a perdedor)


  Animales en cautiverio II (Apostando a perdedor)

  Podría, esa misma noche, trepar por el arco de la cancha de fulbito e intentar alcanzar el murete que separaba el espacio de deporte del área  de recepción .Son alrededor de 20 pasos haciendo equilibrio hasta llegar a la pared que colinda con la calle .Estoy algo débil pero sé que al llegar me voy a coger fuerte de la malla que nace del extremo de la pared y que se eleva casi metro y medio. Sé que mis brazos soportarán. 
  También estoy casi seguro que los fierros en punta que sostienen las mallas no están demasiado oxidados como para no soportar mí peso .Total, estaba tan flaco. Peso pluma o la insoportable levedad de ser…de estar  tan flaco.
  Luego con una buena pirueta lograría pasar por encima de la malla – no creo que sea un cerco eléctrico. No quiero terminar mis días en versión broaster. Suficiente con haber intentado el toasted en mi cerebro – y  ya ¡! Ya estaría del otro lado.   Saqué mi cuenta. Serian alrededor de 4 metros y medio hasta el piso.  Que podría ocurrirme. Si había caído alguna vez desde una azotea a una terraza, trabajando, y no estaba muerto aún, menos iría a morir tratando de escapar.

   Si mis pies soportaban estos 50 kilos, tras el impacto de la caída, correría tan pero tan rápido que ese Ussain Bolt escucharía hablar de mí. Si me rompía las piernas lanzaría el mejor de mis alaridos estilo Ima Sumac y todos los vecinos me escucharían.  Gritaré  tanto que esa señora en bata a las dos de la madrugada convencería a su marido de que este humilde escapista no está mintiendo cuando dice que allá adentro están todos locos.  Que reducen individuos .Que alteran sus conductas sancochando sus cerebros. ¡Sí!  Y llamarán a algún noticiero, o…o a RPP .Si,   si. Y por fin denunciarán a todos estos centros de pacotilla. Si, gritare y…
  - Zangineti vamos a cerrar tu puerta. Desde afuera.-
  Mi garganta se comprime y me atraganto con las pastillas .La Topictal para epilépticos y una naranjita nueva de la que desconocía su utilidad. La misma que el hermano Juan esperaba impaciente que me la tome mientras me anunciaba el advenimiento del claustro total esa noche. Mis ojos también estaban atragantados. Veía tras mi ventana el paisaje por donde llevaría a cabo mi huida pero delante de la ventana tenía unos hermosos barrotes de fierro. Vi la puerta al lado, mas esta iba a ser delicadamente cerrada por fuera. ¿Por dónde diablos iría a escapar?
   Mi lengua, inútil también desde el incidente en el partido de fulbito hasta ahora, se destraba:
 -Disculpe distinguido caballero, (mismo Lelo Costa) yo se que estas cosas no suelen ocurrir pero si se diera el rarísimo caso de un incendio, un movimiento telúrico, no sé, un huayco tal vez,-recuerde que estamos en  Chosica-¿cómo iría a salir de aquí?  - Digo...
  -No te preocupes. Estamos siempre atentos, rapidito abrimos todos los cuartos tenemos las llaves listas.-   Me dice Juan, el operador, mientras bostezando hace sonar las llaves en su mano.
  -Este está huevón- pensé. ¿Cómo rayos van a abrir tan rápidamente tantos cuartos en una situación de peligro? Pero claro, yo no estaba pensando en ningún endemoniado terremoto, yo solamente no quería que me cierren la puerta por fuera. Yo solo quería arrancarme de allí por la madrugada. Y, claro, el hermano Juan simplemente hacia lo que sus jefes le indicaron. Por lo tanto allí el huevón era yo .Tremendo.

  -Vamos a apagar la luz – la voz de Juancito resuena en el pasillo mientras va cerrando las puertas.
  -Buenas noches, señor huevón -  Me dije.

  La mañana siguiente me levanté convencido de que si la libraba de aquel encierro lo primero que haría sería crear una asociación que supervise estos centros y estar atentos al patita que se tomó el frasco de champú para que lo saquen de emergencia pero que no lo logró y salió ganadazo  con varios litros de enema allí mismo. Para que atiendan al que quiso escapar en un descuido y lo cogieron  a las dos cuadras y le hicieron arrepentirse de sus pecados y sus audacias a punta de golpes, susto y sedantes. Total la visita no llega a diario, y cuando llega, esta es convencida de que cualquier queja es tan solo chantaje emocional, manipulación de parte del adicto.   -  No le haga caso señora, ese drogo siempre tratará de convencerla de que lo saque de aquí. Y usted lo ama y quiere que cambie ¿no es verdad?  - Sniff...Mhhpgggg…Sí señor, ayy , no sabe cuánto me ha hecho sufrir este joven , ha vendido todo doctor, hasta mi televisor doctor ¿ Es doctor usted no? -  Señora, acá esta mejor que en ningún lugar. Ajá. ¿Ya hizo su pago en las oficinas verdad? Si, señora firme aquí, ajhá, acá también. Le recomendaría tenerlo tres meses más.  ¿Le trajo los libros? ...Bieeen...perfecto. Adios .Siiii, sii, lo mejor es que este aislado. Nada de recuerdos .Aislamiento total, señora. Total. - Ayyy,, no sabe cuánto le agradezco doctooor , gracias .Gracias …totales ¡!.

   Y así, de esa manera, la madre desconsolada; la esposa que juega su última carta o los hijos que ya no saben cómo calmar a esa bestia en la que se ha convertido su padre a causa del alcohol o las drogas se retiran desembolsando sus buenos cobres y seguros de que hacen lo mejor.
   Yo sin embargo, esa mañana, me levanté convencido de lo contrario. Yo sigo despertando mis mañanas a veces con el recuerdo de “Poquito”, que como es mudo, ya pues, no puede decir nada. De Bandini que cree que cualquier exceso de autoridad es “normal”. Del chino que se muere por dirigirme la palabra pero sabe que soy transparente. Del viejo alcohólico, que con su nariz de claun y la mirada perdida, tiene que alimentar, por castigo, a un mocoso que acaba de estrenar D.N.I … Del mocoso que se burla del triste vejestorio.

  Me levanté convencido de que la respuesta me había encontrado y ya estuvo bueno.  Allá afuera como aquí adentro es  el mismo sistema. Y que así como es arriba, es abajo. Y siempre el control. Y  que las drogas son el control también. Y que yo estuve 20 años alimentando y haciendo progresivo ese control.  Y yo… Yo  detesto el control.
  Así que me iría de este centro. Pero ¿tendría que esperar un mes entero que era el tiempo mínimo antes de poder hablar con mi esposa - que había firmado un consentimiento para mi encierro-  para decirle que esto no estaba bien?

  - ¡Oh ¡! ¡Y ahora!¡¡ ¿¿ Quién podrá ayudarme?!!! – recapacité tan noble como una lechuga

  -¡¡Yo…!! – Dijo un muchacho de lentes .                                                                                                        -Yo…yo puedo hablar contigo. Porque tengo este color ¿Ves? -  Y me mostró algo como un fotochek que llevaba sujeto al pecho, como en esos programas de concursos,  que no llegué a distinguir bien .Ni el color, ni su nombre.
  -Yo puedo responder tus preguntas – me dijo, mientras yo terminaba de despertar.
  - Ehmmm... Y tú ¿Por qué estás aquí? -  Es lo primero que cuestioné
  - Ludopatía.  Pero te aconsejo que no preguntes sobre esas cosas, aquí no se puede mencionar nada de eso, nada de drogas causa .Es como que nacieras de nuevo.

   Al no quedarme clara la respuesta que trataba de convencerme, al parecer, de que esas cosas que llamamos adicciones no existen en la tierra y sentir que vivía en una burbuja inconsistente y fantasiosa , intenté otro tema:  - Oee… y porqué ,si me contaron que en este centro no imponen nada , están todos pelados . 

- Cuanto te apuesto que también te van a rapar .O sea causa, habrás llegado aquí por los de la tele y eso, pero acá todos son iguales loco. Te van a trasquilar igual. Cuanto te  apuesto.

  No sabía si reír por lo que acababa de decirme este empedernido jugador que no podía con sus hábitos o dejar que la furia me avasalle y ponerme en guardia antes que intente nadie tocar mi cabeza. Yo quería acomodar algunas cosas que habían desordenadas dentro de ella pero por afuera la quería igualita. No me incomodaba. No me contrariaba aquel mohicano, mohawk, cresta, corte punk, o como quisieran llamar a aquello que me acababa de hacer en la azotea tres meses antes de tomar la decisión de desconectarme. Ese corte tan de moda en estos tiempos pero que era el mismo que desde siempre vi hacerse a varios de mis amigos en sus peores crisis. Si, el mismo que se hace Robert de Niro en Taxi Driver cuando su dilema se hace mayor y decide desgraciarse.

  No, no se atrevan a tocarme la calabaza. Solo necesito cambiar unos toques de su esencia. Pero no fastidien el empaque, por favor. Además mi mohicano a diferencia del de De Niro tenía mis eternas patillas. Noooo….. Estás mal jugador. Estamos mal.

  Lamento decirte mi querido jugador que yo me largo de aquí. Esta vez no vine a perder…Tal vez equivoqué una vez más el sendero, pero aún sigo en el camino. Jugador, esta vez, apuestas a perdedor.

  - Habla jugador ¿apostamos? – esnifó el diablo.
(Continuará)……



  el corte es parecido a este....



 o... a este

No hay comentarios:

Publicar un comentario